
Y no, desgraciadamente no vamos a hablar de la selección española, aunque todas y todos estemos orgullosos de que haya ganado el Mundial de este 2026. “La Roja” viene a raíz de algo mucho menos deportivo y bastante más asqueroso: un compañero que se encontró una compresa usada tirada en un cajetín del autobús. Una situación sucia, inaceptable y de una falta de civismo tremenda que no podemos tolerar en nuestro espacio de trabajo.
La higiene de nuestra oficina rodante
El puesto de conductor es nuestra segunda casa durante horas y horas cada jornada. Cuidar la higiene y la limpieza de la cabina es una cuestión de salud, de respeto propio y de consideración hacia la compañera o el compañero que se sube en el turno siguiente. Encontrarnos guarradas de este tipo demuestra que, a veces, se nos olvida lo básico: el autobús no es un vertedero, es un espacio compartido que debemos mantener impecable.
Una conquista que costó muy cara
Hacer nuestras necesidades íntimas dentro del autobús, además de ser una falta de higiene inadmisible, es escandaloso si echamos la vista atrás. No olvidemos nunca los 45 días de huelga durísima que tuvimos que pasar en esta empresa para conseguir algo tan elemental como unos cuartos de baño dignos en las líneas. Cuarenta y cinco días de lucha, de frío, de tensión y de esfuerzo colectivo para que ahora, por dejadez o por falta de educación, algunas personas actúen como si todo aquello no hubiera servido para nada.
Los baños están para usarse a diario, con civismo y respetando las instalaciones que tanto nos costó arrancar a pulso.
La cruda realidad a bordo: botellas, bolsas y falta de empatía
Pero hay que decirlo todo, entre nosotros, con la verdad por delante. Todavía hay quienes recurren a prácticas tercermundistas dentro de la cabina: hacer pipí en una botella, en una bolsa o utilizar las cortinas del habitáculo para limpiarse o hacer sus cosas. E incluso compañeras que, ante la desesperación, tienen que recurrir a esos embudos de goma que venden en Amazon o AliExpress para poder orinar de pie sin salir del vehículo.
Por no hablar de otra estampa tan ordinaria como poco respetuosa: ver a compañeros varones meando en las ruedas del autobús en plena calle. Con actitudes de este tipo no ayudamos en absoluto a normalizar la presencia de las mujeres en el sector ni facilitamos que puedan hacer un uso digno de las instalaciones.

Ir al baño es un derecho fundamental e indiscutible
Conviene recordarlo las veces que haga falta: ir al servicio, parar a hacer nuestras necesidades, es un derecho laboral y humano reconocido que no debería olvidarse jamás, por mucha presión que nos metan desde arriba o por mucho que apure el cronómetro. Nadie tiene que aguantarse ni poner en riesgo su integridad por miedo a perder un minuto. Ese derecho lo blindamos a pulso en la calle, y tenemos la obligación de ejercerlo con total naturalidad cada día.
Salud frente al cronómetro: nuestra responsabilidad
Nos obsesiona cumplir con el horario —y hay que respetar las líneas, por supuesto—, pero nuestra responsabilidad principal empieza por nosotros mismos, por nuestra salud y nuestra higiene íntima. Aguantar o recurrir a estas cochinadas porque “no hay tiempo” tiene un precio muy alto que pagamos a la larga: no bajar a hacer pis o caca cuando toca conlleva problemas e infecciones graves para el organismo que deberíamos tomarnos muy en serio antes de que sea tarde. Ningún planning de tiempos vale una infección de orina o un problema crónico de salud.
Respeto, higiene y dignidad sindical
Como afiliadas y afiliados a Somos Sindicalistas, defendemos la dignidad de nuestra profesión desde todos los frentes. Y la dignidad también se demuestra manteniendo limpio el puesto de trabajo y usando los recursos que tanto esfuerzo costó conseguir. No podemos exigir que se nos trate con respeto si entre nosotras y nosotros mismos permitimos estas prácticas.
Compañeras, compañeros: cuidemos nuestra herramienta de trabajo, seamos limpios y hagamos honor a la lucha que nos trajo hasta aquí. Que la higiene, la salud y el respeto vuelvan a ser la norma en cada autobús.
Por un servicio seguro, responsable y humano. Somos Sindicalistas
Por: Javier Barragán 6.0
Toda la razón del mundo, pero faltan baños en cabeceras, en las líneas de fuenlabrada. Seguimos luchando. Y gracias!!!
A ti por comentar. Todo suma.
Bonitas palabras, cargadas de razón, pero que COMO SIEMPRE y por desgracia, caerán en saco roto.
Buenos días.
Vamos a pensar que a sido un descuido u olvido. Si hubiera ido a un baño, esto no hubiera pasado. Ya que lo hubiera depositado en su papelera.
Pero al día de hoy en muchas cabeceras NO hay casetas de plástico que hacen de baños provisionales. Unas por el problema de los ayuntamientos y otra que mientras se están con las licitaciones …… pufff.